Videoclubs en peligro de extinción

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Desde hace un tiempo, arrendar una película se volvió cosa de locos. No porque las colas de los “Video Club”  sean interminables, sino precisamente por todo lo contrario… Los legendarios “Video Club”, cuyo apogeo fue en la década de los 90´s, ya casi no existen.

Y es entendible, en realidad, si pensamos en la amplia oferta moderna de consumo de películas y series, donde el mercado online se ha posicionado con todo haciendo quebrar a estas tiendas que, me declaro toda una fan. Y no sólo por el hecho de contener películas, sino porque también era un panorama ir a un video club a mirar en los 80s y 90s los VHS, y en los últimos tiempos los DVDs, que ofrecían las carátulas de las películas más la descripción de la trama, los minutos que dura, los actores, el director, los premios,  etc. Cosas que de todas maneras podemos encontrar en internet…pero…no es lo mismo.

 

No es lo mismo elegir desde la comodidad de tu casa una serie, ver 10 minutos y si te aburriste, probar con otra. Porque cuando arrendabas estabas obligado a ver lo que te llevaste a tu casa y darle una segunda oportunidad, que muchas veces era un gran acierto.

No es lo mismo pasar de una galería a otra, eligiendo “Cine Arte”, “Cine Chileno”, “Cine del mundo, o “Estrenos”. Que pasar mucho tiempo en un pasillo u otro, leyendo, mirando, eligiendo qué quieres ver, mirando a la gente que llega e incluso compartir opinión con uno u otro título, porque la elección era mucho más concienzuda, más elaborada, con mucho más tiempo y dedicación.

Si bien es cierto que estamos en otros tiempos, que la vida se agiliza cada vez más, siento una nostalgia enorme por esos Video Club de barrio que, aunque no están desaparecidos por completo, están en obvio proceso de extinción. Y no sólo ellos. Los cinéfilos también pueden haber comprobado la rápida salida de Blockbusters, desapareciendo sucursales emblemáticas de calles y avenidas,  como en otra época y por diferentes razones, también lo hiciera su antecesor: Errol´s.

Ahora lo único que queda es esperar, y observar como lentamente esta forma de acercarse al mundo del cine desaparecerá de la faz de la tierra, y muchos de nuestros hijos, sobrinos, o niños en general, así como no entienden de qué manera se relaciona un lápiz Bic con un cassette, tampoco entenderán por qué habría que salir de la casa para ver una película.

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