Recomendaciones REDPEM 83

1915
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La Red de Periodistas de Iberoamérica (REDPEM) ofrece de nueva cuenta varios ejemplos de lo mucho que se produce en los diferentes países de la región, en este caso centrándose en propuestas de las escenas de Colombia, Argentina, México y España. Cinco álbumes que marcan un debut o dan continuidad a las carreras de compositores que aportan ideas y colorido al diverso cancionero iberoamericano. Cinco caminos de sonoridad distinta, yendo de la tradición al rock, para recorrerlos con la emoción que lo nuevo trae siempre consigo.

JOHANNA WATSON (Chile)
Los años futuros, de 1915 (Argentina)
«A mediados del año pasado viajé a Buenos Aires desde Santiago de Chile, con el objetivo de recorrer lugares importantes dentro de la vida y obra de Gustavo Cerati, el fallecido vocalista de la banda de pop-rock Soda Stereo. Escribiría un reportaje para conmemorar su cumpleaños número sesenta entonces. El día que llegué a Buenos Aires, visité Villa Ortúzar, su barrio, y conocí su escuela primaria, una pizzería que frecuentaba, un paso bajo nivel lleno de murales de sus discos, una plaza donde había un mural con un mosaico y su casa de infancia, donde aún vive su madre.

Yo pensaba que el cúmulo de emociones por ese día había sido suficiente, pero aún me faltaba una experiencia significativa. Ya estaba anocheciendo y esperaba un bus para emprender el retorno a mi hospedaje, cuando recibo un WhatsApp de Yumber Vera, escritor venezolano radicado en Argentina, que además trabaja en un importante centro nocturno donde hay música en vivo. Un rato más tarde estamos en Niceto Club en el barrio de Palermo, en una ubicación privilegiada y vemos el show desde un balcón. Está terminando de tocar una banda y Yumber me advierte que: “ahora va a tocar una banda muy buena, tienen diecinueve años”.

Cuando comenzaron a sonar no esperaba pasar al estado y frecuencia a la que me transporté: eran y sonaban increíbles y la efervescencia del público aportaba con la dimensión que alcanzaba su música. No tuve ganas de conversar mientras tocaban, sólo me dediqué a mirar el escenario y a constatar que todo lo que estaba pasando y sintiendo era real: se llaman 1915 y son unos pendejos ¿cómo pueden tocar así?

Dos meses después volví a Buenos Aires y asistí a un nuevo show. Comprobé que todo lo que vi y sentí aquella primera noche era real. Me hice fan. Y hace mucho que no me hago fan de nada. Mi fanatismo es más bien vintage, nostálgico, un poco pegado incluso, aunque por razones de trabajo y gusto por la música mantengo una constante mirada todo lo que está pasando, mi corazón está depositado en bandas que descubrí y me acompañaron en los gloriosos 80 y 90.
Pero heme aquí, en pleno 2019 descubriendo una banda y sintiendo que son absolutamente de mi gusto. Desde ahí en adelante escuché sus dos discos disponibles en Youtube y Spotify, incluso hice una pequeña reseña para este medio de su ópera prima, Dual (2016).

Hace aproximadamente un mes, me encontré con una deliciosa sorpresa buscándolos en Internet: un nuevo disco de la banda estaba disponible. Lo escuché inmediatamente, se titula Los años futuros. El álbum no alcanza a durar media hora, y con ocho canciones demuestra el talento de sus integrantes: Jeremías Alegre (batería), Cruz Hunkeler (guitarra y voz), Alejo Freixas (bajo) y Penzo (teclados y synths).

El pie inicial en este viaje lo da el tema que le da nombre al disco. La voz dulce y potente de Hunkeler, vocalista y guitarrista de la banda, entrega a la base sonora un exquisito matiz que se conjuga con la poesía de las letras y el ritmo de la música. Me quedo con la frase: “Toda tu ilusión y tus ídolos están vencidos”.
Omm es el tercer tema y mi primer favorito del disco. Tiene un sonido retro que recuerda en pasajes al Clics modernos de Charly García. Debe ser por el sonido del sintetizador que marca con protagonismo algunos tramos del tema. En todo caso, Omm se mueve hacia varias direcciones, avanza mientras busca, y vaya que encuentra. La frase destacada: “Crees en el amor, sabes que es fácil mentir”.

Y como ya tenemos claro que lo de 1915 es un deambular constante entre varios estilos y emociones, luego de la energía bailable que entrega Omm, la banda nos traslada a otro estado anímico con Llamando, una especie de trip hop fundido con un delicioso pop, lento y sexy. La voz de Cruz como siempre sobrecoge, evocando esta vez sensualidad, aquella que irradiaba a borbotones Gustavo Cerati. Pero ojo que no es una réplica, lo de Cruz tiene otro matiz, vive otro momento y tiene otra identidad. “El gemido que guía tan bien a mi boca, se disuelve en un sueño que te invoca”, uno de mis pasajes favoritos.

Pero si tengo que elegir un tema más del disco para destacar, ese es Balsa. La intro me recuerda a Suave, el clásico pop de Luis Miguel del disco Aries de 1993, para luego pasar a una atmósfera alternativa, totalmente diferente, utilizando notas disonantes acompañadas de una excelente interpretación instrumental. El vaivén emocional toma fuerza luego, adentrándose en partes rock que evocan el magma del rock argentino, pero en un formato 2.0. Está Spinetta, está Charly, está Cerati, está 1915 y su sensibilidad juvenil, delicada y esperanzadora. El tema se diluye entre flautas traversas de alto vuelo.

Y bueno, dicen que nada es casualidad: el día que pisaba tierras y lugares vinculados a la vida y obra de Gustavo Cerati, descubriría casi por accidente a 1915, como una hermosa señal de esperanza: Argentina tiene rock y viene de la mano de 1915».

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