Músicos por un pueblo unido: los artistas chilenos cantan y se manifiestan en las comunas de Santiago

Fotos de: Andy Ruiz
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Este fin de semana, una serie de diversos artistas nacionales, desde Los Tres y Gepe hasta Los Vásquez y Camila Gallardo, recorrieron cuatro puntos de la capital para expresarse a través de la música. Aquí, una crónica con todo ese intenso recorrido.

“Chile despertó”; lo saben bien Karol y Karla, que atravesaron la ciudad para llegar a la población Huamachuco en la comuna de Renca. Fueron a ver a Los Vásquez -su dupla musical preferida- que apoya el movimiento social que ha sacudido a Chile las últimas semanas. Lo saben también los hermanos Ítalo y Enzo Vásquez, iconos del “pop cebolla” y todos los artistas convocados el pasado fin de semana por la Mamchi -Managers asociados de músicos en Chile-, que organizaron una jornada musical maratónica, donde tocaron las bandas más importantes de Chile. El evento se hizo posible gracias a la presencia de un camión-escenario que se estacionó en cuatro de las comunas más vulnerables de Santiago: Renca, Recoleta, La Pintana y Cerro Navia.

Renca

El sol pegó fuerte ambos días, sobre todo en la cancha de tierra de Renca, comuna donde hace no mucho tiempo uno de sus cerros exhibía el emblemático slogan “Renca la lleva”. Hoy, otro de sus cerros soporta una nueva frase: “Renuncia Piñera”.

Desde temprano, vecinos se instalaron con sus emprendimientos, donde se hizo gala de lo más criollo de la gastronomía callejera: completos, sanguches de potito y sopaipillas. Muy pronto el recinto fue ocupado por una gran cantidad de personas que se agolparon alzando sus banderas y carteles asociados al conflicto nacional. El público está alegre, el ambiente se repleta de gritos, aplausos, risas y cánticos.

Don Rorro, vocalista de Sinergia, antes de ponerse el overol -clásico vestuario de la banda- dice: “entramos a una dimensión distinta de país, todos nos tenemos que hacer cargo. No va a existir el Chile que conocíamos, queremos que ese nuevo Chile sea mejor”. Los artistas esperan su turno en el camarín, armado en las salas de un colegio que está en la misma cuadra, que facilitó sus dependencias para que todos estuvieran cómodos antes y después de actuar. Gepe, que luce una camiseta con el ícono de las protestas, “El Negro Matapacos”, dice que poder tocar en este momento lo siente como un privilegio: “El pueblo es más grande, tiene la fuerza, la energía es positiva como para dar el último golpe, aunque tengamos un presidente sordo”.

El “peladero”, como el alcalde de la comuna Claudio Castro llama a la cancha donde se realizará el encuentro, cuenta que durante muchos años fue un vertedero, y que no vibraba así desde hace más de 25 años. La comunidad acoge amorosa y dispuesta a los artistas: la cultura ha llegado para quedarse en este rincón de la ciudad. “La represión aquí ha sido muy fuerte, ha dejado 20 personas heridas, 10 de ellos niños que recibieron perdigones. Además, en los incendios de Kayser murieron 5 personas” remarca el alcalde.

Foto de: Andy Ruiz

Recoleta

Por la tarde del sábado, en Plaza La Paz de Recoleta, el alcalde Daniel Jadue, dice con convicción: “Una de las discusiones que se está planteando en el país, es si el acceso a la cultura de calidad también puede ser para los sectores vulnerables. Los artistas siempre están en la primera línea, ellos juegan un rol fundamental en los cambios sociales, lo que los políticos nos demoramos 500 discursos en instalar, ellos lo hacen con una canción, con un chiste, con una obra de teatro. El arte es mucho más eficaz en la transformación cultural que la política”. Cuando sube al escenario es vitoreado por la multitud.

Pese a que todo ocurre frente al Cementerio General, se respira optimismo y alegría entre los asistentes. Los camarines fueron armados en las ex caballerizas, actualmente ocupadas como oficinas del cementerio. Los músicos que actuarán circulan en los pasillos y conversan entre ellos. Pedro Foncea, miembro fundador y vocalista de De Kiruza, se refiere al momento que vive el país: “Estamos viviendo situaciones parecidas a las que vivimos hace un tiempo y que nos marcaron la vida. Como dice mi mamá, que es muy sabia “de todo sacamos aprendizaje” y en este caso, el reencuentro con los artistas ha sido una necesidad”.

A Cami, niños y jóvenes le piden fotos y videos. La joven cantante pop de 23 años, también expresó sus sentimientos: “Estamos felices por toda la unión que estamos viendo, al mismo tiempo tristes porque tuvo que pasar tanto para llegar a esto. Nuestra labor como artistas es seguir, si paramos, existirá desmotivación”.

Daniel Alcaíno dice estar nervioso, no está acostumbrado a animar este tipo de eventos. Sin embargo su motivación lo tiene feliz de poder apoyar. “Este momento de ebullición que ha manifestado el pueblo chileno, este descontento con el modelo que oprime, que es violento, me hace sentir mucha esperanza. Estoy feliz de que esté ocurriendo, el último tiempo muchos perdimos la alegría y el encuentro. ¿Qué mejor que la música? es lo que queda flotando después de la inmensa batalla, lo único que nos salva de ser más que la sombra de un sueño. Estamos esperanzados a pesar de la desaparición, la tortura y la mutilación que han sufrido muchos jóvenes chilenos”.

Foto de: Andy Ruiz

La Pintana

El domingo por la mañana la cita es en La Pintana. Es muy temprano y la gente hace fila para entrar al recinto donde se realizará la tercera jornada de música sobre el camión itinerante. Técnicos y roadies montan equipos. Al igual que los días anteriores, los puestos de comercio ambulante se instalan: el surtido es abundante y diverso, se pueden encontrar banderas, bebestibles y comestibles. Abre la jornada Illapu. Hace calor, la gente bromea pidiendo “un guanaco por favor”.

Poco antes del show, Roberto Márquez se refiere a la segunda participación de la banda en esta jornada de música y comunión: “Es maravilloso que la cultura llegue a sectores donde no es tan habitual, este despertar de Chile nos ha tocado a todos, a músicos y productores. Esto cambia la mirada en como siempre se hicieron las cosas y es muy alentador”. En su show, Roberto hace una inevitable referencia a los recuerdos de estos días con los años de exilio, agradece al público la cantidad de banderas mapuches que flamean al viento. Espontáneamente, el público grita “Illapu, amigo el pueblo está contigo”. Roberto anuncia la canción “Vuelvo” y agrega: “Volvimos para vivir y luchar junto a ustedes”.

Foto de: Andy Ruiz

Cuando aparecen Los Tres, el público simplemente enloquece y corea las cuatro canciones que tienen preparadas: “La primera vez”, “La Torre de Babel”, “Amor Violento” y una versión de “El Pueblo Unido”. Luego de actuar, Álvaro Henríquez baja del camión escenario y se da el tiempo de firmar autógrafos y sacarse fotos con sus fans. “Es clave que se puedan hacer este tipo de manifestaciones, donde la gente puede escuchar música en una especie de festival de música chilena. Es súper importante y un gran aliciente para la gente. La música es muy importante en este momento, por un lado sana, calma y hace que las personas se puedan expresar libremente, sin el temor a que lleguen los pacos o los milicos. Es fantástico que se hagan estas cosas a pulso, que resultan y que la gente sale contenta, eso es lo máximo, el mayor logro”.

El actor Pablo Schwarz fue otro de los que estuvo presente en la jornada: “esto es lo mejor que le ha pasado a Chile en 300 años, es hermoso ver a la gente organizándose y queriendo formar parte de este nuevo Chile, con esta nueva forma de distribuir la riqueza y de ser más justos. Espero que sea la oportunidad de encontrar nuevos consensos y un grupo de ciudadanos que realmente nos represente”.

Francisca Valenzuela fue una de las más coreadas en La Pintana: “En momentos como éste, donde especialmente comunas como éstas han sido vulneradas y violentadas, el rol de los músicos es apoyar el movimiento del nuevo pacto social, acompañar y denunciar: hay violación a los derechos humanos y represión en Chile”.

La jornada terminó con Los Jaivas tocando sus clásicos himnos, mientras que la gente, feliz, coreó, gritó y aplaudió a la agrupación que los hizo saltar y bailar, para irse del recinto contentos y entonando los gritos y cánticos de las marchas.

Foto de: Andy Ruiz

Cerro Navia

La plaza está repleta. Familias completas asisten al último show de la gratificante jornada de música y cultura que comienza a finalizar.

La primera banda en aparecer es Saiko, con una Denisse Malebrán que dice a viva voz “no seamos como ellos, no respondamos con la misma brutalidad”. El público asiente con un aplauso rotundo.

Natalia Valdebenito enciende al público con una animación llena de humor, sin perder de vista el sentido de la reunión. La actriz Francisca Gavilán también apoya en la animación y canta clásicos de Violeta Parra, a quien encarnó en la película “Violeta se fue a los cielos”.

Ya al anochecer, Claudio Narea se prepara para actuar junto a su banda “Los Indicados”. En camarines toma la guitarra y canta algunas de las canciones que presentará en unos minutos más. “Me alegra ver a todos los músicos reunidos por la misma causa. Está bueno que se acaben los privilegios, que todos estemos bien, no sólo la elite, sino que haya un Chile para todos. Ojalá también que se acaben los privilegios para los matones con pistola de la clase más acomodada”. Ya sobre el escenario, Narea toca un clásico de Los Prisioneros que ha estado muy presente durante los últimos días: “El Baile de los que sobran”.

A punto de salir a escena, Lalo Ibeas, emblemático vocalista de Chancho en Piedra, dice sentirse feliz de estar apoyando desde la música, que siempre ha sido energía para la gente. “Los artistas nos tenemos que mantener firmes para seguir en la trinchera haciendo la resistencia”. Chancho en Piedra también estuvieron presentes en dos jornadas.

La noche finaliza con un encendido show de Guachupé, donde llegaron decenas de fanáticos a corear y bailar sus canciones, con las poleras y banderas de la banda.

En la van, el retorno está marcado por la aparición de algunas barricadas y oscuridad: los postes y semáforos están quebrados en gran parte de la ciudad, pero la comunión que ofrece la música deja en el aire la sensación de alegría, de unidad y de compromiso. Durante las cuatro jornadas de música se reunieron aproximadamente 30 mil personas, y el sonido del aplauso quedó plasmado en cada lugar, marcado por la música y el mensaje que se escucha hace tres semanas: “Chile despertó”.

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