Mauricio Palma, Violento Parra: “Nos ha pasado que una persona se ha parado y se retira indignada”

Fotos de: Andy Ruiz
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El jueves 28 de febrero, el humorista que inició su carrera a través de Youtube se parará por primera vez en el escenario del Festival de Viña del Mar. En entrevista con El Dínamo, repasa sus días como comediante y aborda sus expectativas para ese día. A su juicio, “en Twitter está el Monstruo más fuerte”.

Mauricio Palma, cerebro del trovador ABC1 “Violento Parra”, está ad portas de estrenar su rutina de humor en el escenario más importante y exigente de Chile: el Festival de Viña del Mar. Nos reunimos con él en “El Gran Refugio”, local de su propiedad que describe como un lugar de encuentro para comediantes y audiencias que disfrutan de espectáculos de humor en vivo. Fue en este espacio lleno de risas plasmadas en sus paredes, donde conversamos sobre sus personajes y sus expectativas antes de la presentación más relevante de su carrera.

– Eres psicólogo, ¿de qué manera tu profesión influye al momento de hacer tus rutinas? 

– Me ha ayudado a observar, a detenerme en ciertas cositas y también a tener un punto de vista crítico. Fundamentalmente las ciencias sociales, son ciencias críticas y también son serviles a otros intereses. Ahí aflora fácilmente el humor, cuando te vas dando cuenta de las contradicciones de la vida cotidiana.

– Haces humor hace más de diez años con videos que se hicieron virales. Por ejemplo, las “Clínicas de batería sin batería”. ¿Cómo nace “mata a tu mamá, mata a tu papá”?

– Es una onomatopeya que nace para generar un absurdo. Ese personaje se ríe del lenguaje docto que habla de las clínicas musicales y toda esa cuestión. Es echar la talla de eso y de lo que pasaba normalmente en el colegio, el huevón sin batería que anda golpeando con todo lo que pilla. Cuando era chico y me quedaba en cama enfermo, ponía unos cojines, agarraba los palillos de mi mamá y me ponía ahí taca-taca-taca. Hasta que tuve mi batería. Yo veía en la micro a un huevón que iba así, en el asiento de atrás, con el personal pegándole al de adelante. De ahí nace la idea.

– ¿Quién te inspiró para hacer a Violento Parra? ¿Podría ser algún tipo de cantautor ABC1 actual? ¿Nano Stern?

– Ninguno en particular, van surgiendo a propósito del personaje estas ideas. Al Nano Stern nunca lo consideramos trovador ABC1 a pesar de que su postura refleja ese mundo. Él puede ser rubio, venir de una familia bien, ser bien viajado y todo lo que quieras, pero su impronta tiene que ver con algo mucho más solidario y cercano. Violento Parra es todo lo contrario a lo que era la Violeta, la antítesis del trovador popular, esa es la ironía y el sarcasmo que estamos utilizando.

– ¿No tienes ningún referente?

– No hay ningún referente concreto. La única referencia real es la Violeta Parra, a ella le decían “Violenta Parra”. Nosotros dijimos: hagamos una versión masculina y nació Violento Parra. Hicimos una sátira a los trovadores, de este discurso violento que se trata de asolapar en la libertad de expresión. Violento Parra es más bien la idea de cómo sería imaginar a un cantautor popular, pero de la UDI o de ultra derecha. Que se dice popular pero que en realidad todos sabemos que no lo es, que no nace del pueblo.

– El personaje Violento Parra sale con comentarios clasistas que eran comunes en los años 70, 80. Pero eso no es muy distinto a lo que vimos hace poco con Pérez Cruz -presidente de Gasco-, donde la caricatura que tú se acerca a la realidad.

– Creo que ese clasismo que se vio en los sesenta y setenta, sigue en los ochenta, en los noventa y en los dos mil, no es patrimonio de la época. Hoy lo ves en la cotidianidad, lo que nosotros estamos haciendo es mostrar en tono de comedia eso que paso la semana pasada y antepasada. Hasbún es diputado y dice en la discusión del aborto que si se aprueba el aborto se acaba la Teletón. Esa reflexión es violenta, es absurda y al mismo tiempo pareciera ser un argumento de peso dentro de esta lógica de la libertad de expresión, donde se dan a entender algunas ideas que están completamente erradas. Violento Parra dice lo mismo, está queriendo mostrar esa violencia simbólica, imponiendo ideas sin argumentos.

Foto de: Andy Ruiz

– Tienes un vínculo especial con la música. ¿Qué significó el haber colaborado hace 10 años con los ex Santo Barrio en una banda que se llamó Gandjarvas? ¿Cómo recuerdas esos tiempos?

– Lo recuerdo como algo bacán, a mí me contactó el Cristóbal González para estar ahí con los chiquillos, me invitaron a la Sala Master a grabar, después me invitaron a una tocata en la Batuta a hacer algunas intervenciones. La gente no las cachó mucho, pero yo lo pasé bacán, dentro del nervio y todo lo que implicaba hacer un mini show de stand up antes de una presentación. Eso fue dentro de los primeros años, ligado más a los videos que a los show en vivo.

– ¿Qué piensas de la gente no entiende la ironía de tu personaje Violento Parra?

– Me da lata que de repente no se logre entender, nosotros somos los que tenemos que entregar el mensaje, entonces tenemos que tener esa claridad. Ahora, tampoco puedo echarme la culpa de todo, porque uno de cien no entendió, también alguna responsabilidad le atañe a la persona. Pero me frustra porque siento que quien no entiende, alimenta  justamente lo que no queremos alimentar, entonces, se genera una doble lectura de lo que es Violento Parra, en su apología a la dictadura o a los crímenes de la humanidad y decir cosas como “comunistas retute tu tata”.  Violento Parra se está riendo del compadre que habla de esa manera.

– ¿Te parece interesante que se produzcan estos equívocos?

– Ha sido bien interesante porque he actuado frente a personas que han sido torturadas, frente a personas que han sido detenidas, exiliados, y a pesar del dolor que les puede producir la rememoranza, tienen una capacidad maravillosa de poder ver en el personaje cual es la ironía y se ríen, se cagan de la risa, ellos lo ven. Pero por otro lado también hay personas como mi hermano, por ejemplo, que es un hombre que militó en su juventud, que es un hombre de izquierda. Él no sufrió ni la tortura ni nada, pero se sufre el personaje, no puede terminar de reírse. Ahí hay algo interesante también porque lo que pretendemos como gesto artístico es provocar también. Pero la tendencia final es hacer reír, nos ha pasado que de repente una persona se ha parado y se retira indignada, pero es parte de la pega.

– Tiene una cuota grande de provocación el personaje

– Sí, en ese sentido como provocación funciona, pero para mí lo ideal es que todos se rían desde su punto de vista y puedan entender el sarcasmo. Tampoco voy a decirte cuál es la forma de pensar ni voy a imponer nada, es un chiste, pero queremos tramitar ese discurso social en tono de comedia para que la gente diga: “de veras, esto pasa, hay personas que hablan así, gente que piensa esto”. Gracias a las redes sociales hoy día se ve más la gente así, es loco porque ahora empieza esta lucha de quien dice la verdad, la post verdad, el manejo de “yo soy abogado, sé cómo manejar la situación”. Tanta locura.

– Pensando en tu presentación en el Festival de Viña, ¿te has puesto en el escenario de enfrentarte con un “Monstruo” que no entienda la ironía de Violento Parra?

– Creo que el público es más inteligente de lo que uno cree. Muchas veces las personas dedicadas al arte no tienen la sensibilidad para darse cuenta de eso. Yo creo que sin duda hay una mella en la educación en nuestro país, además, la información de los medios tradicionales a veces no dicen todo, pero yo creo que la gente está ávida de poder abrir sus mentes, abrirse también a la ironía. Ha sido una grata sorpresa encontrarme con personas que me dicen “tu trabajo con Violento Parra es la raja” en el taxi, en la calle, en la micro, donde menos lo esperas.

– A la gente le gusta mucho ese personaje

– Sí, además que buscamos la fórmula de explicarlo cada vez mejor, es más fácil captar el mensaje para la gente. Hemos trabajado todos estos meses para poder explicar bien nuestra pega sobre el escenario, que se entienda que Violento Parra es una persona que está desconectada de la realidad.

– ¿Qué significa para ti el “Monstruo”?

– Para mí el “Monstruo” es más ochentero, había un “Monstruo” en el público porque la gente necesitaba hacer sentir su voz, desde ese lugar creo que nace. Hoy en una sociedad donde el “Monstruo” tiene más oportunidades para expresarse, como las redes sociales, en Twitter está el “Monstruo” más fuerte. El resto es tratar al “Monstruo” con respeto, si vas a un escenario y vas a lanzarte sin saludar… el público chileno y en especial el de Viña del Mar, es un público que necesita ser acogido y hacerlo parte de lo que vas a hacer.

Fotos de: Andy Ruiz

– En tu noche habrá gente más o menos de la generación de los 90, mayoritariamente público de los Back Street Boys, eso más o menos te indica el rango etario del público.

– Sin duda la variable etaria nos va ayudar, la noche también encuentro que es buena, estará también Camila Gallardo. Ella tiene un público más juvenil, pero que va con papás.

– ¿Si pudieras elegir una noche de Viña del pasado, cualquiera donde tuvieras que actuar, que noche elegirías?

– Habría elegido la de Earth Wind & Fire, la de Toto… esa hubiese sido la raja, o Kansas también cuando vino, Kool & the Gang también. En general esas bandas son música que me gusta, mis gustos musicales están un poco más atrás que mi generación. Yo creo que tuve otra vida antes.

– ¿Qué opinas sobre algunos show recientes de humor femenino que han sido súper criticados, como el de Chiqui Aguayo o Natalia Valdebenito?

– Que son comentarios súper al voleo, de doble estándar. Los chilenos en general hablamos con garabatos en lo cotidiano, creo que son exagerados. Ahora bien, uno puede mediar un poquito el lenguaje para no herir susceptibilidades, pero creo que las chiquillas hicieron la mansa pega, se llevaron todos los premios. La gente que estuvo ahí lo disfrutó a concho. Después de la batalla somos todos generales… párate en el escenario a hacer reír y trata de no decir ni un garabato. Con suerte Felo lo logra, porque es su tónica y su forma. Los que estamos en el entorno del contar la anécdota, porque en el fondo el stand up es eso, es el que cuenta la anécdota en el asado con gracia, que le pone una tallita entre medio, es a chuchada limpia, con confianza. Entonces, la intención es poder generar ese espacio de confianza como si estuviéramos en el patio de la casa. Si al final, Viña, es eso creo yo, es el patio de la casa. Todos estamos viendo Viña y hacemos un asadito o estamos de vacaciones. Los que éramos más chicos en los primeros años, vimos Viña en la playa, había que subir a tomar once, pegarse la bañada y si no había algo que hacer, ver el festival, cagándonos de la risa y moviendo la antena de la tele. Eso es lo que quiero rescatar.

– Si te digo “gracias gracias no se molesten”, ¿qué me dices tú?

– Yo te digo Ricardo Meruane, pero más allá de eso también me pasan varias cosas, valoro el trabajo de Ricardo, pero siento que él se apuró en volver siendo que el trauma estaba muy vivo en él. Eso afectó al final la performance de él y su equipo, viniendo de una experiencia muy exitosa con su reality. Entonces sintieron confianza y bueno las vicisitudes del festival lo hicieron llegar hasta donde llegó. La gente fue súper respetuosa la segunda vez, a propósito de ese respeto le querían entregar al menos un premio, pero él dijo “me la quiero ganar” y ahí la cagó, él estaba en shock, no estaba en su plena expresión para poder ganársela.

– Entró tu lado de psicólogo

– Me da un poco esa impresión, yo me la sufrí toda, porque cuando el huevón entró dije: “ya, vamos conchetumadre, vamos”. Se tiró un par de chistes, dije “ya huevón, aquí los agarraste” y el loco volvió para atrás, la gente se desesperó porque estaban empatizando con él, dandole la oportunidad. Él se apuró en volver, él llega con una rutina, supuestamente con esto más trabajado, confiábamos en sus años de carrera. Pero el trauma creo que es algo que se debe trabajar más profundo, me da la idea que él volvió a la misma noche, a la primera.

– ¿Crees que hubo intencionalidad de parte de la producción del Festival?

– Absolutamente no. Lo sé porque me lo dijeron, se puede hablar mil veces de lo mal que le fue a un comediante, pero esa rutina no se puede repetir más y a ellos les gustan las repeticiones, si no pregúntele a Bombo Fica, a Sergio Freire o a Kramer. En los festivales se trabaja para que a todos “les vaiga bien”. No hay una premeditación a partir de la cual digamos a quien vamos a llevar para que se lo coman, eso no existe. Hoy día se está especulando conmigo y con Bombo Quiñongo.

– ¿Cómo te gustaría que fuera ese día? ¿Tienes alguna fantasía?

– Ojalá que sea un día lo más normal posible, poder ir a probar sonido, con mi familia, mis guaguas, llevarlas al escenario para que cachen y alucinen. Quiero estar tranquilo con la gente que me rodea, llevamos un equipo de gente que ha trabajado mucho tiempo con nosotros, más el equipo que se suma a propósito del magno evento. Ojalá que no haya tanto frío no más.

Foto de: Andy Ruiz

 

– ¿Cuál es tu rutina de humor favorita del Festival?

– Los Dinamita Show, su clásica rutina “Mi mamá me los compró”. Yo los cachaba desde “Cementerio Palpito” me la sabía de memoria, que es una adaptación de eso lo que hicieron en Viña. Coco Legrand del año dos mil fue una rutina que también disfruté mucho, Kramer que decir, las dos veces que ha estado me ha sacado carcajadas. Sin ir más lejos la de Natalia Valdebenito, fue tan grato verla, disfrutar, ver que ella se sentía a sus anchas, siendo una de las primeras mujeres que se paró como una comedianta igual que los hombres, porque las otras mujeres que habían ido, habían ido como personaje. “La Cuatro” que ha estado más veces que Miguel Bosé, es un personaje de nuestra idiosincrasia, pero es un personaje, no es Gloria Benavides haciendo stand up, es ella hueviando con Antony o con el animador de turno, echando la talla. La gente se ríe de eso, de esta mujer popular que se equivoca, que hace el atado, que coquetea y está clara de que no la van a pescar tanto, pero como que igual de repente prende. Son tópicos de comedias clásicas entonces también es la raja. Pero la Nata fue la primera mujer que fue a chantarse a hablar, yo encuentro que fue mortal, bacán, instaló un precedente, hay mujeres talentosísimas.

– ¿Y la peor?

– Recuerdo con apretón de guata la rutina de mi amigo Rudy Rey, que no terminó su espectáculo porque llegó pasado de revoluciones, sin saludar al público, a bailar y darle, a tirar toda la carne a la parrilla. Quizás más allá de decir, “esa es la peor rutina” porque no la dejaron desarrollar su show, es aprender de esos pequeños detalles que hacen la distinción. Lo he conversado con Rudy también, hemos tenido oportunidad de tomarnos un traguito y cagarnos de la risa de lo que pasó, tirarnos buena onda. Él es talentosísimo, hace una comedia física, como Mario Bross y el huevón va saltando, haciendo las mímicas. El músico le pone los ruidos, entonces es una cuestión muy chistosa, interactivo y todo, él baila, imita, canta, es seco, pero lo que equivocó ahí, fue llegar muy a raja tabla y la gente en Viña es un público especial, es un público que quiere ser considerado, un público que se manifiesta.  Cuando la colombiana Alejandra Escárate vino, hizo un trabajo súper correcto, sin ser descollante en su rutina, ella considera al público primero que todo, se considera a sí misma, para decir “yo soy una profesional que vengo a entregar mi trabajo con todo cariño para todos ustedes”. Ella se gana ese respeto porque lo impone.

– ¿Qué tienes planeado para después de viña?

– Tengo que volver a la pega, después de Viña lo que más me gustaría sería recorrer Chile durante un año, ojalá en los teatros, revivir espacios. Supe hace poco del Teatro Odín en Playa Ancha, que un grupo de vecinos quiere comprar un Teatro para revivir el espacio cultural. Poder ir al teatro de Curicó o al de Talca, al de Arica, al de La Serena, el que fuera, al de Cachiyuyo, al mini teatrito y hacer que el teatro se mueva, que la gente vaya al teatro, que conozca la infraestructura que está diseñada para este tipo de espectáculos.

– Hablando de espacios, tú tienes el Gran Refugio, un restaurante donde se puede disfrutar de la comedia. 

– Sí, son tres pisos donde se hace comedia, actúan desde principiantes hasta los más consagrados, todos son valorados de la misma forma. Además, si un comediante viene con su familia, con su mesa de amigos, toda su mesa tiene un 20% de descuento. Además, aquí se desarrollan talleres de stand up comedy, talleres de comedia, se abre el espacio para quien quiera impartirlo. Hay Open Mic para la gente que quiere venir a probar su material, es un espacio desarrollado para que todos puedan venir a hacer comedia.  Queremos mejorarlo cada vez más, las vicisitudes a veces no nos acompañan, somos “emprendeudores”. El Gran Refugio es un punto de encuentro, en el camarín compartimos los comediantes nuevos y los viejos: “¿cómo te fue?”,  “oye que la raja”,  “¿cómo anda la cosa?”, “voy a bajar a actuar, ya mierda mierda”.  Eso es una constante aquí y es bacán.

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