Mariana Aylwin: (Los 90s) “Fue una década exitosa, de las mejores que ha vivido este país”.

Foto de: UPI
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Mariana Aylwin: (Los 90s) “Fue una década exitosa, de las mejores que ha vivido este país”. Entrevista por: Johanna Watson @Jowapa

Mariana Aylwin es un rostro emblemático de los años 90s en Chile. No sólo por ser hija de Patricio Aylwin, el primer Presidente electo en Democracia después del término de la Dictadura, si no que también por sus múltiples tareas siendo parte del gobierno de esa década.

Hoy les entrego esta conversación que repasa los momentos vividos desde el triunfo del “No” en el Plebiscito, sus sentimientos al ser hija del Presidente y otros aspectos de su vida relacionados con la década del 90 y de la actualidad.

Invitados a leer el testimonio de Mariana, una mujer vigente, dueña de una amabilidad y buena energía que muchos quisieran.

 

– ¿Cómo viviste en el 89 el triunfo del “No” en el Plebiscito?

– Creo que para muchos chilenos fue la gesta más importante de nuestras vidas.  Para mi, lo fue. Hubo mucha mística, compromiso, coraje. Personalmente me tocó estar en un local de votación de mujeres en Pedro Aguirre Cerda. LLegamos muy temprano en la mañana y estuvimos hasta después del recuento de votos. Nos volvimos caminando por la Gran Avenida, sabiendo que habíamos ganado pero sin la seguridad de que se reconociera el triunfo. No había gente en las calles, el silencio era impresionante y a la vez tenso. Había muchos rumores, se decía que venían tanques desde el norte de Santiago… Al final logramos subirnos a un taxi y llegar a la Alameda, fuimos al Partido Democratacristiano a esperar. Se hacía eterno el tiempo antes de que el Gobierno reconociera.

– ¿Cómo fue para ti como hija, que tu padre, Patricio Aylwin fuera el primer Presidente post Dictadura?

– Lo vivimos con mucha conciencia de la enorme responsabilidad que él tenía, pero a la vez  fue una etapa desafiante, de  compañerismo y tremendamente interesante… Aveces iba por alguna calle y pensaba “uff, mi papá es Presidente”,  con un tiritón. Pero también sentía orgullo porque lo veía tan seguro y a la vez tan claro respecto de los límites,  siempre con un gran instinto para abordar con buen criterio los problemas.

– ¿Cómo viviste el primer período de la Transición?

– Seguí la mayor parte de mi tiempo en mi trabajo de siempre (un centro de formación sindical), pero a la vez integré un equipo que preparaba los discursos del Presidente. Eso fue muy interesante, porque nos tocaban los temas más diversos.  La verdad es que los temas llegaban desde los Ministerios, nosotros los poníamos en contexto de discurso y mi padre los corregía con un lápiz Bic rojo, como profesor. Cuando hacía pocas correcciones nos sentíamos felices, pero aveces era por falta de tiempo. Igual hicimos un buen trabajo. Participé también en un comité externo del Ministerio de la Presidencia que se reunía una vez a la semana para analizar la coyuntura. Me permitió estar con un pie dentro y otro afuera…nunca cumplí una función de gobierno propiamente tal. Acompañé a mi padre en algunos viajes. Y seguí en la rutina de mi casa con cuatro hijos, dos adolescentes y dos chicas…En fin, viví ese tiempo con mucha intensidad.

– ¿Cómo ves los cambios que experimentó Chile en términos sociales en la década del 90, producto de la salida de Pinochet, el término de la Dictadura y el comienzo de la Democracia?

– Hoy hay una desvalorización de lo que significó esa década. Pero fue muy difícil recuperar la Democracia y se logró mucho más y de mejor manera de lo que hubiéramos imaginado…porque no estaba garantizado. Los militares, Pinochet al mando del Ejército, los anuncios catastróficos de la derecha respecto a la economía, las demandas postergadas por tantos años de los trabajadores,  de educación, de salud, la inflación, el desempleo… y sin embargo fue un tiempo en que Chile logró restablecer una convivencia civilizada, generar unidad entre los chilenos, iniciar las investigaciones sobre las violaciones a los derechos humanos, terminar con el terrorismo, aumentar las inversiones, abrirse al mundo, disminuir la pobreza… Fue una década exitosa, de las mejores que ha vivido este país.

 

– Entre 1990 y 1994 fuiste Asesora Externa de la Dirección de Estudios del Ministerio Secretaría General de la Presidencia. ¿Cuáles fueron tus mayores logros en ese cargo?

– Era un equipo dirigido por Edgardo Boeninger y Enrique Correa,  personas que en su mayoría no trabajaban en el gobierno y aportábamos desde distintas miradas al análisis de los escenarios que se estaban produciendo. Se discutían distintos temas y de allí surgía un informe que se le entregaba al Presidente y que hacían en el Ministerio.

– En 1999 tu hija Paz Bascuñán, ingresa al mundo de la TV interpretando a la inolvidable “Heidi Astudillo” de la teleserie de Canal 13 “Cerro Alegre”. ¿Cómo se vivió al interior de tu familia este ingreso a la TV? 

– Mi familia es bastante libre, la única aprensión que teníamos era que terminara la universidad porque la postergó mientras grabó la teleserie. Pero disfrutamos viéndola y nos sentimos orgullosos de ella. Al final creo que la política y el arte tiene algo en común que es una forma de comunicar ideas y sentimientos.

 – Como Profesora de Historia y ex Ministra de Educación ¿qué ítem agregarías o cambiarías a la enseñanza de historia de Chile que no esté considerada?

A estas alturas, haría un programa absolutamente distinto. Hay muchas cosas que se enseñan y no tienen mayor importancia…hay otros temas que probablemente son los más interesantes que permanecen sin abordarse. No se trata de contenidos, se trata sobre todo de abrir horizontes al mundo actual. Partiría con los problemas actuales para que los jóvenes tengan una visión más amplia del mundo en que les toca vivir, tengan posiciones más críticas y entiendan el pasado en función del presente.

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