La muerte de un artista que más he sentido

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Kurt Cobain. Revista Rock and Pop. 1994.

UNAS PALABRAS: 

Retroceder al 7 de abril de 1994 resulta extraño. Fue un día que muchos, seguramente, guardamos en nuestro disco duro como una de las fechas más tristes de la década de los 90. La noche del 7 de abril, miles de personas nos enterábamos de la loca e inesperada muerte de nuestro héroe del rock y líder del movimiento generacional: el Grunge.

Fue doloroso.  Tanto así que a penas lo supe no pude parar de llorar, y la tristeza inundó los cuadernos de espiral y los dibujos ociosos en aburridas clases de religión.  El mayor exponente de un movimiento con identidad, que nos cantaba desgarradoras canciones en el oído con walkman, había demostrado que lo suyo no era una pose. Lo suyo era dolor, y su dolor era de verdad. Kurt Cobain murió de un escopetazo en la cabeza, y había dejado una carta con el último alarido desgarrador de su vida: Su suicidio. Kurt Cobain murió, anunciaban diarios, revistas y la radio. Y en nuestro corazón había muerto el lugar atesorado para él.

ENTERARSE DE SU MUERTE:

A 18 años de ese día, confieso que es la muerte del artista que más he sentido. Un mes antes, Mónica Santa María del programa infantil Nubelúz había preparado el camino. Pero lo de Cobain no tenía (ni tiene) comparación. Simplemente nos dio un grito desgarrador, el último grito de auxilio que nadie vio en sus letras ni en sus himnos a la soledad.

En la adolescencia, la música que escuchas se convierte en el nutriente musical de tu vida. Pero en mi adolescencia y en la de muchos, ese nutriente se disparaba  y dejaba un dolor que hasta ahora inunda de lágrimas el corazón.

Una fría mañana del 7 de abril de 1994, Iván Valenzuela anunciaba en su programa “Haciendo Ruido” de la radio Rock n Pop, que Nirvana se separaba por un tiempo indefinido, porque Kurt estaba rehabilitándose en una clínica de drogradicción. La noticia fue evidentemente mala, y en la tarde tema de conversación obligado con los amigos y compañeras que seguíamos a Nirvana. A la noche, en el noticiero central de TV abierta, también tenían a Kurt en su cartelera noticiosa, pero con una espantosa noticia que se había confirmado horas antes, y que ya se difundía por la cadena musical MTV: Kurt Cobain había sido encontrado muerto en el garage de su casa en Seattle, producto de un escopetazo en su cabeza, y con una data de muerte de 2 días: Había fallecido el 5 de abril. A su lado, una nota suicida confirmaba la decisión de poner fin a su vida, y con su muerte arrastraba el fin de los días del Grunge.

LAS ESPECULACIONES:

Existen muchas especulaciones sobre su muerte, donde la teoría de un posible asesinato ha tratado de demostrarse incluso con documentales, inculpando a su propia ex mujer (Courtney Love) de haberlo matado, no personalmente, sino que de haber contratado a un tercero para hacerlo. Pero también se dice que manipuló la situación,  y que lo habría incitado a suicidarse con un trabajo psicológico de joyería. Sin embargo, y habiendo visto dicho documental, no me sentiría responsable si la sentenciara, por muy loca, drogadicta y todos los calificativos que se ha ganado con el tiempo.

Lo cierto es que él ya no está, lo cierto es que desde el 5 de abril de 1994 el nombre de Kurt Cobain se convirtió en otro más de la lista de leyendas del rock que deja de existir a los 27 años. Le guste a quien le guste, Kurt Cobain fue, es y será el icono más relevante de la cultura pop (entendiéndolo como “popular”) de los últimos tiempos.

En el video, Courtney Love muy afectada lee la carta de KC:

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