Experiencias sonoras de cuarentena desde REDPEM

Disco Corazones
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Desde su confinamiento en distintas ciudades, los melómanos de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (REDPEM) nos cuentan de qué manera han aprovechado el tiempo revisitando y descubriendo álbumes que son referentes obligados en distintos estilos musicales, todos parte del vasto catálogo musical hecho en Latinoamérica y España. Una larga lista que arroja más de un hallazgo de verdad revelador. Títulos que ayudan a comprender de mejor manera el desarrollo de distintas músicas, algunas de ellas sólo conocidas en su lugar de origen, y otras más que bien vale la pena desempolvar y disfrutar de nuevo.

JOHANNA WATSON (Santiago de Chile)
Cuando me propusieron hablar sobre tres discos y recomendarlos, pensé inmediatamente en álbumes que me hayan llenado de energía en algún momento de la vida. La razón es bastante simple: en un momento como éste, donde la humanidad completa se ve amenazada y los noticieros promueven tristeza y miedo, la música puede ser una forma de salvación. Elevar el espíritu y conectarse con otras emociones es un ejercicio tan sano como revelador: la música sana, lleva a otros espacios e invita a encontrar en el interior, dimensiones fascinantes de sabiduría, calma y transformación.

Espaldas débiles de mujer: Corazones, de Los Prisioneros
Hace unas semanas, Corazones cumplió treinta años. Se trata de un álbum que cambió el sonido y contenido de la que –hasta ese momento– era considerada una banda de rock chilena, cuyas letras contestatarias y el sonido que producían sus integrantes con el bajo, guitarra y batería, cautivaron a la juventud chilena de clase media de los años 80, que, en plena dictadura, se sintió identificada con las acusaciones de desigualdad social a las que le cantaba la banda, desigualdades que, por lo demás, siguen vigentes hasta hoy en el país y que llevaron a un estallido social el 18 de octubre pasado.
El 20 de mayo de 1990, su apuesta pop desconcertó tanto a seguidores como a la prensa: ¿dónde habían quedado las letras de crítica social? ¿dónde estaba el sonido rockero de la banda? Corazones como su nombre anticipa, es un disco de amor, donde el corazón sangrante de su autor, Jorge González, transforma el dolor personal en canciones vivas que nos recuerdan que el amor también duele, que los latidos no se pueden falsear. Cada canción del disco es un universo, una historia que puede parecernos cercana e incluso propia: Amiga mía, Estrechez de corazón, Con suavidad son algunos de los títulos que evidencian que el amor en este trabajo es el gran aludido, como también aparece un grito feminista en la canción Corazones rojos. Con una nueva formación, donde ya no está el guitarrista Claudio Narea y aparece la tecladista Cecilia Aguayo, más el contenido de las letras, Corazones marca otra pauta relevante: la presencia femenina en la banda y el disco toma gran protagonismo; aparece lo sensual, lo erótico, pero también el desgarro de un hombre que sufre de amor no correspondido. Pese a las críticas del primer momento, Corazones se convirtió en un álbum fundamental para el pop chileno, un disco que marca un precedente y que es aplaudido en Chile y otras latitudes latinoamericanas.

La canción que nunca calla: La Incomparable, de Cecilia
Las grabaciones originales de las canciones de este disco fueron realizadas entre 1961 y 1966. Décadas más tarde, en una compilación hecha en 1995 por el sello EMI, nace La Incomparable, una edición lanzada en formatos CD y casete en honor al apellido artístico con que se reconoce a La Diva. Cecilia fue tal vez la primera mujer ídola en Chile, cuando, en su apogeo, era capaz de llenar teatros con capacidad de cinco mil personas dos veces en un día, mientras que sus compañeros de la llamada Nueva Ola Chilena lo lograban en grupo y sólo en una función. Es que «La Incomparable» era –y es– una provocadora, una auténtica líder, que como toda buena artista, fue una adelantada a sus tiempos: dejó atrás los vestidos y los cánones de belleza establecidos para configurar su propia imagen, acompañada de una performance sobre el escenario que la acompañaría para siempre. Su voz jovial en estas canciones retratan muy bien aquel ímpetu de La Incomparable, que ha sido recogido por nuevas generaciones de músicas chilenas, sin ir más lejos, la exitosa cantante y compatriota radicada en México, Mon Laferte.
En esta edición aparecen los clásicos que popularizó La Incomparable, como Baño de mar a media noche, Aleluya y Puré de papas, pero también otras canciones llenas de emoción y desgarro: Todo ya lo sé y Último baile son interpretaciones majestuosas, los colores de su voz no zigzaguean en otras tonalidades. Cecilia se mueve en rojo, rojo furioso, blanco o negro.

La misma boca grita y susurra: Dual, de 1915
Indie, rock, funk y pop son algunos de los estilos que esta banda argentina explora en dos de sus álbumes editados. Dual es su primer trabajo (2016) y deja en claro que la juventud de sus integrantes –diecinueve años– no fue impedimento para dominar los instrumentos que ejecutan, ni para componer bellas melodías con sutiles complejidades. Es fascinante notar cómo corre por sus venas el trabajo de monstruos del rock argentino como Charly García y Luis Alberto Spinetta. Sin embargo, y aunque suene contradictorio, logran desprenderse de ellos encontrando un sonido actual, efervescente, con grooves que hipnotizan y conceptos en sus líricas que invitan a viajar. Dual, El gede, Desayuno son algunos de los temas potentes de este trabajo, un disco de alta factura, conceptual, que guarda como todo primer álbum, un sabroso gusto a búsqueda, exploración y libertad compositiva.

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