Esa onda de los equipos de música noventeros

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Cuando aparecieron los equipos de música en los 90, hubo recambio de tecnología en muchas casas. Poco a poco, los auditores abandonaron el equipo doble cassettera para dar paso a estos monstruos del sonido. Los llamo así porque, aparte de la cantidad de nuevas posibilidades que ofrecían entre sus novedosas y nuevas prestaciones, eran más bien aparatosos, y eso justamente los hacía geniales. Lejos del concepto de hoy, mientras más espacio ocuparan los equipos de música en nuestros muebles, tanto mejor. El hecho de tener una radio que incluyera el CD, te situaba en la categoría de “estoy vigente”.

La primera generación que salió al mercado, sumaba el codiciado bandejero de CDs, que te permitía tener más de 1 disco dentro del equipo, y escucharlos aleatoriamente. Los primeros equipos que tuvieron esta función no excluyeron a los cassettes, estos se usaron masivamente hasta mediados e incluso fines de la década del noventa.

Luego vino la locura: equipos doble cassettera, con doble, triple e incluso más bandejas de CDs, luces de colores por todos lados, karaoke, micrófono, ecualizadores, y lo más cool era que al prenderlos salían unas letras que te decían: Hello! y al apagarlo Goodbye!.

El control remoto también sumaba en esta lista de grandes avances. Ahora, desde tu sillón podías prender, apagar, sintonizar la radio, cambiarla, poner a andar un CD, ¡cambiar de CD! toda una sensación.

Fue así como muchos adolescentes, desprovistos de dinero para ir a comprar todos los CDs que queríamos, ampliamos nuestra colección cassettera grabando del CD prestado al cassette, lo que te garantizaba una mejor calidad de sonido que cuando copiabas de un cassette a otro.

Es divertido recordar como la lista de “avances”eran el caballito de batalla para todas las marcas que lanzaron equipos en esa época. Dentro de todas las novedades estaba el “karaoke” muy cotizado al momento de comprar, que en realidad  era lo más charcha del mundo, pero pucha que en el momento alucinábamos con él, aunque incluso nunca le diéramos el uso presupuestado.

Algunos equipos también venían con sonidos raros y botones luminosos, en lo personal recuerdo que en casa teníamos uno de marca Sony, que incluía botones que al apretarlos, una voz cibernética decía en diferentes tonos: One, two, three, four. Ninguna utilidad, pero sin embargo, ahí estaba.

La idea finalmente era que, mientras más grande, más bandejas de CDs, más watts, más cassetteras, más luces (aunque más que radio pareciera arbolito de pascua) más botones (aunque fueran inútiles), más funciones, más de todo, el equipo era más estiloso y por ende, mejor.

Puedes compartir en tus redes sociales

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email