W. Axl Rose golpeó las puertas de mi corazón

Foto de: Johanna Watson
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Hace 17 años, tenía 12. Hace 17 años fui al primer concierto de mi vida: Guns n’Roses. Y la noche del sábado reconstruí mi historia, y me he reencontré con las canciones y con la persona que marcó el inicio de mi gusto musical por el Rock. Me he reencontrado con W. Axl Rose.

Aun no concibo haber estado tan cerca. Tanto que casi pude olerlo, que distinguí el color de sus ojos, la piel de su cara perfectamente afeitada y en sus brazos los tatuajes que en algún infantil momento dibujé en los cuadernos de colegio.

Pero la imagen era real: frente a mí y a cada rato aparecía mi primer héroe del rock, cantando como sólo él lo hace y repitiendo aquellos gestos en el escenario que muchos de los que estábamos allí reconocíamos y agradecíamos profundamente.

El recital comenzó a las 00:30 horas (3 horas más tarde de lo presupuestado) y se paseó por temas clásicos de la banda original y también por los de su nuevo disco (que la gente coreaba más de lo que pensé), pero cuando quedaba absolutamente la cagada era en los clásicos:
Welcome To The jungle, It’s so Easy, Patience, Knocking on Heavens Door, You Could Be Mine, Mr. Brownstone, Sweet Child o’ Mine, y November Rain, que debo reconocer fue la única que me desprendió de toda euforia y llevó hasta otro rincón de emociones: me fui a mi adolescencia, me vi comprando los cassettes y pegando sus poster en mi pieza. Me vi grabando ese mismo videoclip en un VHS y todo cuanto apareciera en la TV.

Se pasearon frente a mí cientos de momentos de mi vida y sí, también me emocionó la imagen de Axl Rose sentado frente a su piano, con un look tan distinto al que recordaba: está viejo Axl, y se le nota. Fue una mezcla entre pena y emoción, tanto así, que con un poquito de vergüenza reconozco que lloré.

De todas maneras lo agradezco, porque no iba preparada para todo lo que presencié anoche. Quedó afuera si está más gordo y viejo o los problemas de sonido. Fue más. Soberanamente más de lo que mi corazón podía resistir.
Ahora entiendo porqué no tocaron Don´t Cry: simplemente porque yo tenía que hacerlo.

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