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La casa de infancia en Villa Ortúzar, su pizzería del barrio, la discoteca donde vio en vivo a The Police junto a Zeta Bosio, el deslumbrante paso bajo nivel que lleva su nombre: hoy el líder de Soda Stereo hubiese cumplido 60 años, aunque su recuerdo sigue vivo en los rincones de Buenos Aires que marcaron su destino.

El vendedor de flores escucha acento chileno y dice: “Vos venís a ver a Gustavo”. Es el Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, la necrópolis argentina que alberga a sus artistas. De un momento a otro la arquitectura clásica queda atrás y aparece la infraestructura moderna del panteón Nuestra Señora de la Merced. Un recinto privado dentro del cementerio, solitario, humanizado solo por la música instrumental que suena de fondo y porque de vez en cuando se divisa a alguien dejándole una flor a un ser querido. Después de subir escaleras y recorrer pasillos llenos de nichos, ahí está el suyo, donde hay más flores y, seguro, más lágrimas derramadas. En ese frío edificio, en ese pequeño rectángulo con su nombre en una placa, se concreta ante los ojos del visitante el Sueño Stereo, de Gustavo Cerati: un refugio final casi anónimo y en absoluto contrapunto con la exuberante trayectoria en casi 30 años.

El Instituto San Roque

Eso sí, el recorrido por el Buenos Aires de Cerati parte tres días antes en el Instituto San Roque, en Villa Ortúzar, a cuatro cuadras de la casa que fue testigo de su paso de niño a adulto, donde aprendió los primeros acordes de guitarra. “La madre elige este colegio buscando contención para Gustavo. En esa época participaba de las actividades de la parroquia, concursó con temas que hizo para la iglesia”, cuenta con orgullo Luis Rey, representante legal del establecimiento. Dice que ya no quedan profesores que le hayan hecho clases: el último jubiló el año pasado. Un pasillo algo oscuro separa la calle del patio del colegio. Al final, un mural hecho de mosaico en blanco y negro por Osky Di Biase, con el rostro de Gustavo, recuerda a los alumnos que la estrella de rock también habitó estos rincones. La obra se inauguró el 11 de agosto de 2012, para el cumpleaños 53 de Cerati, que llevaba dos años en coma. A pesar de la tormenta, Lilian Clark, su madre, estuvo presente. En el patio central, entre el silencio y los gritos de los niños, se escuchan ecos de risas y juegos de tiempos pasados.

Foto por: Johanna Watson

La casa de infancia

Los vecinos de Villa Ortúzar indican cómo llegar: el frontis de la que fuera su casa desde los 10 años aparece blanca, de dos pisos, con un ventanal cerrado por persianas de madera. “Tocále, la madre es muy dulce, le encanta hablar de Gustavo, ponéle huevos”, dicen los vecinos. Toco una vez. No insisto. Anastasia Chomyszyn, novia de Cerati cuando ella tenía 15 y él 24 años, conserva para La Tercera recuerdos de esa casa: “Antes de salir, Gustavo y yo tardábamos dos horas preparándonos, frente al espejo del baño nos maquillábamos los ojos a la par, a él le costaba delinearse y yo le ayudaba. Con jabón o limón había que lograr el efecto hacia arriba del peinado”. “Tashi” -como le dicen sus cercanos- es la musa inspiradora de letras de clásicos como “El rito” y “Juegos de seducción”. Con 15 años, fue la primera asesora de imagen que tuvo la banda. Hoy es una destacada cirujana plástica.

Pizza y policía

A la vuelta de la casa, en Av. Álvarez Thomas, está La Mezzeta, una pizzería de los años 30 donde se come de pie. “Aquí venía Cerati desde pibe, pasaba de noche a morfarse algo antes de ir a casa. Con los años siguió viniendo, visitaba a la madre y pasaba por acá, pero hablaba poco, comía y se iba”, cuenta el cajero. “Gustavo siempre iba ahí, comía una fugazzetta rellena con jamón y morrones. Siempre pedía la misma, la Nº 38”, recuerda Chomyszyn.

En la misma calle está la discoteca New York City, lugar definitorio en la vida de Cerati y Soda Stereo. El 14 de diciembre de 1980 tocó ahí The Police, en su debut en Argentina. Fue al concierto junto a su amigo de la universidad, Zeta Bosio. “Al día siguiente fuimos al Sheraton para conocerlos y tener un autógrafo. Conseguí que los tres me firmaran el disco, Sting nos atendió de muy buen humor”, recordó el bajista en el sitio web Todo Noticias sobre el hito, fundamental para comprender cómo se fraguó el sonido del trío, un puente entre el pop, la new wave y las texturas latinas.

Foto por: Johanna Watson

Las dos esquinas

La Esquina del Sol fue uno de los lugares donde Soda Stereo tocó antes de grabar su primer álbum, en 1984. El lugar aún existe en calle Guatemala con Gurruchaga, en el barrio de Palermo. Actualmente es un restaurante temático futbolero. “Tocábamos en La Esquina del Sol todas las semanas y era infernal la gente que iba. Sentíamos que se estaba dando una cosa muy fuerte con nosotros”, recordó el músico en el libro Corazones en llamas.

Por otro lado, en Victorino de La Plaza con Almirante Sixto Barilari, en el barrio de Núñez, existe desde 2018 la “Esquina Soda Stereo”. En este lugar comenzó a escribirse la historia del grupo: es donde Charly Alberti vivía junto a sus padres, donde el trío se reunió por primera vez. Luego, se convirtió en su sala de ensayo por años. A media cuadra se instaló hace dos años una escuela de rock. Paradójicamente, no utilizan nada relacionado a Soda dentro de su discurso de venta para atraer a nuevos estudiantes.

Foto por: Johanna Watson

El paso bajo nivel

A bordo de la micro en Av. Beiró, rumbo al paso bajo nivel que lleva el nombre de Cerati, aparece de pronto en enorme dimensión el cronómetro en blanco y negro que ilustra la carátula de Ahí vamos, su cuarto LP solista. Los mismos vecinos quisieron que este lugar tomara su nombre, luego de que la Municipalidad de Buenos Aires hiciera una elección entre Julio Cortázar, Cerati y Carlitos Balá -actor que interpretaba a un personaje infantil similar a Pin Pon-, todos oriundos de Villa Ortúzar. Votaron más de 177.000 personas y Cerati ganó con 68.438 votos. Fue inaugurado el 14 de marzo del 2017. La creación del mural fue autorizada por Laura Cerati, su hermana y madre de Guadalupe Mujica Cerati, parte del equipo ejecutor. La obra completa es impresionante: trabajaron en ella 12 artistas, tiene una extensión de 300 m de largo y 5 m de altura. El arte es una adaptación de portadas de discos de Gustavo y una selección de retratos elegidos por su familia. Las magníficas ilustraciones a todo color se empeñan en decirles a todos que Cerati es infinito en el corazón bonaerense.

Foto por: Johanna Watson

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