Autor de Crónicas de rock penquista: “Álvaro Henríquez es tal vez el compositor más importante del rock chileno de los últimos 30 años”

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El 11 de septiembre de este año, el mismo día que Álvaro Henríquez bautizó como “Un martes de horror” en la canción Flores secas de su disco homónimo –refiriéndose al golpe de Estado de 1973– se lanzó el libro “Crónicas de rock penquista” de Rodrigo Cabrillana

Crónicas de rock penquista se posiciona como una de las investigaciones más completas acerca de nuestro “Manchester chileno”. En 548 páginas, su autor cuenta la historia de una década de música nacional, lo que convierte su trabajo en un texto de consulta obligatoria para acceder al cosmos del rock nacido y criado en Concepción.

Foto de: Rodrigo Cabrillana

Cuando por primera vez te vi

-¿Por qué escribir este libro?

-El 2011 tomé un taller de literatura y periodismo cultural, en el que había dos profesores: el escritor César Parra, y el autor de Maldito Sudaca, Conversaciones con Jorge González, Emiliano Aguayo. En el taller había que exhibir un proyecto que consistía en presentar una idea original sobre un tema de interés específico y que pudiera dar lugar a una publicación. Como tenía interés en el rock chileno, y especialmente en el grupo Los Tres, Emiliano me sugiere redactar un proyecto que contemplara una investigación sobre la obra de Álvaro Henríquez y la escena de Concepción. La idea me motivó, sin embargo, como lector de textos musicales veía una necesidad de conocer más acerca de Concepción y los inicios de bandas rocanroleras clásicas de ese territorio, como Emociones Clandestinas, Los Tres o Los Santos Dumont. Existía un anhelo de saber más acerca de los comienzos de héroes musicales como Pancho Molina, Álvaro Henríquez, Yogui Alvarado, Mauricio Melo o Cuti Aste.

-¿Cómo fue el proceso y cuántos años trabajaste en esto? 

-Fue bastante largo, pese a que soy profesor de Literatura, no tenía experiencia en la producción literaria. A inicios del 2014, comienzo a conectar con diversos actores y protagonistas de Concepción y la época, como Pancho Molina, exbaterista de Los Tres; Cuti Aste, exintegrante de Los Presidiarios; o Héctor Da Costa, exbaterista de Los Ilegales. Iniciamos un proceso de entrevistas y conversaciones, que me fueron llevando de un entrevistado a otro. Así se fue gestando el corpus testimonial del texto.

También investigué la literatura musical e indagué en varios archivos sonoros de la época, gracias a la generosidad de los mismos músicos y melómanos penquistas que me compartieron su material.

Fueron 5 años investigando, más uno y medio escribiendo el documento final. Un proceso grato, de mucho aprendizaje y conocimiento, ya que se exhibe información que estaba inédita sobre los comienzos de la escena rocanrolera de Concepción, lo que algunos llaman la prehistoria del “Manchester chileno”.

Cargando luces en el mar

-¿Cuáles son las temáticas que aborda el libro?

-Principalmente los inicios de músicos destacados del rock más contemporáneo de Concepción, como el caso de Álvaro Henríquez o los que mencioné anteriormente, cuya historia sucede principalmente en la década de los 80. La historia de grupos como Dick Stones, primera banda en contexto escolar con la que se juntan a tocar por primera vez el mismo Álvaro, Roberto Lindl y Francisco Molina, que serían luego Los Tres. Ese es el primer proyecto oficial en que participan, donde hay otros tres músicos que son importantes para el desarrollo de esta historia. Como acontece con el guitarrista francés, Gilles Marie, amigo personal de Henríquez y que trae muchos discos de Rock a Concepción, proveniente del país galo. Él es un actor importante en el inicio de Los Tres, porque la curva musical rocanrolera que va a tomar Álvaro posteriormente tiene su génesis en la experiencia musical que desarrolla tempranamente con su compañero de banda francés.

También aparece la historia de Los Presidiarios, la banda progresiva-sinfónica de Cuti Aste. Igualmente están las historias de otros proyectos como Los Ilegales, que es la banda que abre a Los Prisioneros en su primera visita a Concepción en 1984; Escombros (en la que participan Pancho Molina y Fernando Saavedra una vez que se disuelve Dick Stones); Los 4 Amigos del Doctor (banda de New Wave fundada por Mauricio Melo); los ya mencionados Los Tres; e inclusive hay un capítulo dedicado a Pancho Molina y a su historia con el jazz.

-¿A qué lectores está orientado?, ¿por qué es un libro que la gente debería leer?

-A todo aquel lector que sienta curiosidad por saber más acerca de los orígenes del  rock de Concepción, ya que el libro expone extensamente una década fundamental de historia donde se van a curtir sus más grandes músicos. Por otro lado, a los seguidores de Los Tres y Emociones Clandestinas igualmente les debería interesar, porque en su narrativa se va contando cómo nacieron sus proyectos. Agrupaciones juveniles todas, con las que se presentaban en diversos festivales escolares y otros eventos de la capital penquista de esos años. No obstante, el libro está recomendado para todo público que estime conocer más acerca de música chilena, porque su narrativa es muy familiar y cercana. Son historias de niñez y juventud en una época difícil, en un Chile en dictadura, lleno de restricciones, en que estos próceres dieron la ardua lucha para no dormirse culturalmente haciendo música.

La Tierra es al revés

-¿Cómo ha sido la experiencia de publicar un libro durante una pandemia?  ¿Cuáles son los pros y contra según tu experiencia?

-Compleja, pero a la vez nos favoreció, ya que el proyecto estaba pensado para aparecer por una editorial independiente este año, pero debido a la pandemia el proyecto quedó detenido. Sin embargo, Iván Martínez, amigo ingeniero que trabaja en una consultora que asesora proyectos culturales me ofreció publicar mi material. Con todas las vicisitudes de esta crisis sanitaria, se retomaron los planes. Se diseñó una página web, nos contactamos con Sergio Córdova, más conocido como “Dibujos de Cucho”, ilustrador nacional de gran factura, que se ofertó a trabajar en la portada del texto, y con un capital que se consiguió, se terminó de diseñar e imprimir el libro. En un momento no teníamos imprenta, porque como Santiago estaba en cuarentena, nadie estaba trabajando en oficinas. Cosas de ese tipo sucedían, y aún así pudimos hacerlo. Entonces nació el proyecto Crónicas de rock penquista, que ya no solamente es un libro, porque a la fecha se han ido programando otras actividades complementarias. Es decir, hay para rato con el proyecto.

Foto de: Rodrigo Cabrillana

Por otro lado la pandemia nos benefició, pudimos hacer un lanzamiento virtual que fue muy comentado en redes sociales, llegando a las 4 mil reproducciones. Participaron grandes protagonistas del rock penquista, figuras de la índole de Pancho Molina, Cuti Aste, Jorge Esteban (ingeniero en sonido del primer disco de Los Tres) y el baterista Héctor Da Costa, además del periodista-escritor Emiliano Aguayo y la locutora radial de la V región, Paola Marrock. O sea, algo impensado para los planes iniciales que teníamos. Se concertaron todos en la distancia y además se dio lugar a la nostalgia y la emotividad en una presentación que tuvo espacio para la camaradería y los recuerdos que están retratados en el libro. En resumen, el saldo es más que positivo.

Los recuerdos harán que te olvide

-Hablas de varios músicos y bandas dentro del texto, ¿has podido hablar con ellos luego de publicado? ¿cuáles han sido sus reacciones?

-Pancho Molina contó que se había leído el texto en cuatro días y que lo que más le sorprendió fue la exhaustividad y la originalidad con que fue construido, además que la historia lo devolvía a su niñez, a sus inicios. Una crónica que como él mencionó, le hubiera gustado que la leyera su padre. Héctor Da Costa manifestó algo similar a Pancho, y Cuti Aste nos señaló que para él era grato conocer su primera “biografía musical” escrita. Todas esas palabras de buena crianza me llegaron muy adentro, al punto que en el lanzamiento me costó dirigirme al público cuando me tocó intervenir, por la emoción del momento.

Ángel Parra también por interno me comentó que le había gustado mucho la iniciativa del texto, sobre todo porque se había encontrado con fragmentos inéditos donde don Ángel, su papá, hablaba musicalmente y familiarmente de la figura de su hijo, en una entrevista que habíamos hecho con él a fines de 2015 y que Ángel no conocía. Siento que todo lo que tuvo que pasar para que el texto se publicara valió totalmente la pena.

-¿Cuál es, según tu punto de vista e investigación, la relevancia del rock penquista en Chile?

-Importantísimo, porque de su territorio, de su génesis cultural, nacen músicos que son capitales para la historia de la música popular chilena. El ejemplo más claro es Álvaro Henríquez, tal vez el compositor más importante del rock chileno de los últimos 30 años; o el baterista Francisco Molina, posiblemente uno de los mejores intérpretes chilenos de todos los tiempos en su instrumento. Súmale a eso la hidalguía de Jorge Yogui Alvarado, que fue uno de los primeros músicos, junto a Cuti Aste y  Alejandro Espinosa (baterista de Jazz), que viajan hasta Santiago para trabajar en posicionar su música. Todo mucho antes de la historia de Los Tres y Los Bunkers en los 90 y 2000 respectivamente. En alguna medida estos artistas son pioneros en un estilo, en una estética musical y, por supuesto, en su discurso rocanrolero o del jazz en el caso de Espinosa. Concepción ha marcado una pauta dentro de la cultura musical nacional aunque algunos insisten en seguir hablando desde y para Santiago.

Palabras que me dejan sin voz

-¿Qué es lo que diferencia a tu texto de los otros trabajos que se han hecho acerca del rock de Concepción y específicamente de Los Tres?

-Cada trabajo es distinto en sí mismo, pero estimo que el mío tiene la particularidad que es exponencial en información a diferencia de los otros y que cronológicamente abarca una década que es sustancial para conocer cómo se formaron agrupaciones importantes como Los Tres. Hay un conjunto de datos que no está en otros textos, como la crónica completa del concierto de Los Ilegales tocando en el Aula Magna de la ciudad junto al joven grupo de Jorge González, Los Prisioneros, cuando aún ellos ni siquiera publicaban su primer cassette. Una historia que está contada también desde el archivo sonoro de ese evento, que nadie había escuchado en casi 35 años. O también sucede que hay músicos extranjeros refiriéndose a Los Tres, como por ejemplo Johnny Marr (ex guitarrista de The Smiths) o algunos de los miembros de Café Tacuba. Pero sobre todo, se trata de un trabajo original, que no viene a contar la misma historia que se ha conocido siempre acerca del rock de Concepción, está construido desde una perspectiva periodística investigativa totalmente diferente a lo que ya existía.

-¿Cuáles son tus planes hacia el futuro, estás trabajando en nuevo material o piensas escribir otro libro pronto?

-Estoy trabajando en un segundo proyecto sobre literatura musical de Concepción que espero vea la luz el 2021, y estamos trabajando también con este equipo editorial que se armó desde la autoedición y que es bastante potente. Creo que hay un buen futuro ahí, el proyecto Crónicas de rock penquista comienza a tomar forma y puede marcar una buena pauta en el plano cultural nacional. Por otro lado, tengo mi carrera docente también relacionada a las letras y estoy desarrollando otros intereses igualmente hacia la creación de literatura de ficción. Acabo de terminar un curso sobre escritura de novela como alumno, y pronto tal vez existan planes también de incursionar en ese género.

*Los ejemplares están disponibles en www.cronicasderockpenquista.com y para los que residen en Concepción, hay ejemplares físicos en la disquería Solo Vinilos.

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