«Arriba del escenario»: ¿Cómo se profesionalizó la industria de los megaconciertos en Chile?

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Hace pocas semanas un nuevo libro musical está disponible en las estanterías de librerías chilenas en formato físico y por venta digital. Se trata de «Arriba del escenario, la historia de los megaconciertos en Chile» (RIL), una investigación periodística que recorre la historia de los conciertos masivos, a través de los eventos que cambiaron la industria en sus diferentes formas, como el formato de los shows, el aspecto técnico, el comportamiento de las audiencias y las regulaciones del negocio.

Las periodistas Claudia Montecinos y Javiera Calderón, se sumergieron en una investigación pendiente y necesaria, recogiendo diversos textos, reportajes, artículos y material audiovisual para concluir en un texto que recuenta cómo los megaconciertos llegaron a ser lo que son en la actualidad, y todas las batallas que se ganaron desde las presentaciones iniciales, como las de Rod Stewart y Silvio Rodríguez en los años de la posdictadura, hasta el cambio de formato a festivales como Lollapalooza y Ruidosa.

“La idea nació desde nuestra inquietud como fanáticas de los conciertos. Asistir a un recital se hizo parte de nuestra rutina mes a mes, ya sean tocatas o pequeños recitales y nos dimos cuenta que era importante dejar plasmado ese recuerdo en alguna parte. Empezamos a cuestionar esta industria y su funcionamiento, queríamos saber por qué las entradas eran tan caras, quiénes estaban detrás de estas mega producciones, en suma, cómo se gestiona un evento”, dice Javiera Calderón.

Los Prisioneros repletando dos noches seguidas el Estadio Nacional

Arriba del escenario: la historia de los megaconciertos en Chile recoge testimonios que entregan claves para comprender los cambios que ha vivido la industria de los conciertos. Conversamos con sus autoras para adentrarnos un poco más en la investigación.

-¿Con qué historias interesantes se encontrará la gente que lea este libro?

-Javiera Calderón (JC): Esta es una investigación que mezcla la experiencia de la música en vivo con historias vinculadas con el contexto nacional, aspectos económicos y de funcionamiento de la industria, rol de las marcas, sistema de boletería y presencia de artistas chilenos. Se trata de un relato que aborda muchos puntos de vista. En sus páginas encontrarán experiencias de periodistas, técnicos, músicos, legisladores, productores y también fanáticos de la música.  Lamentablemente no están todos los conciertos, pero sí lo más importantes.

-Claudia Montecinos (CM): En el libro narramos varias historias detrás de los megaconciertos más famosos que se han realizado en Chile, pero la mayoría son de artistas extranjeros. La única banda nacional que ha logrado ese mismo nivel y convocatoria es Los Prisioneros, cuando se reunieron en 2001 y tocaron durante dos noches seguidas en el Estadio Nacional, repletando ambas jornadas. Ese concierto es muy especial desde el punto de vista técnico, económico social y emocional.

Era muy simbólico que Los Prisioneros se reunieran en el lugar más importante para los megaconciertos: el Estadio Nacional, significaba un espaldarazo a una banda que había sido muy relevante en dictadura y que siempre se había movido por el circuito under. Por otro lado, el modo de producción fue muy distintivo, porque estuvo en manos del manager del grupo, Carlos Fonseca –a quien entrevistamos y narra todos los entretelones del evento–, y casi todas las decisiones que tomaron fueron muy consecuentes con el discurso de la banda y pusieron como prioridad al público. El precio de las entradas era muy barato en comparación a lo que se estilaba, no se cobró cargo por servicio de los tickets, el escenario se ubicó de tal forma de asegurar que todas las personas pudieran ver bien, y aún así fue un gran negocio. Esto demuestra que es posible producir un evento en el que artistas, productores y público salgan ganando por igual.

Fueron dos noches mágicas, que estrecharon la relación de la banda con sus seguidores, eso era fundamental. De hecho, Chalo González, ingeniero en sonido a cargo del evento, cuenta en el libro que lo más importante era que la gente lo pasara bien. Además, fue un hito que reunió a varias generaciones, yo misma asistí junto a mi familia y lo recuerdo con mucho cariño.

Los hitos que marcaron la industria

-A propósito de los hitos ¿cómo fue el proceso de elección de los temas que se iban a destacar?

-(JC) Fue difícil, porque son muchos conciertos. En prepandemia, prácticamente todas las semanas había un megaconcierto en Santiago. Descubrimos que ya no era novedad, por ejemplo, que viniera U2, como sí lo hizo la primera vez en 1998. Fue entonces que tuvimos que tomar decisiones respecto a qué concierto hacía un cambio en la industria. Cada presentación que aparece en este libro fue elegida con pinzas, después de harta revisión de prensa y muchas entrevistas a personajes clave, logramos obtener un panorama de la historia de los megaconciertos y, con ello, los hitos que marcaron esta industria.

-¿Por qué decidieron escribir un libro con esta temática? ¿Había una historia no contada según la percepción de ustedes?

-(CM) Como fanáticas de los conciertos y periodistas, vemos en la música en vivo una experiencia única, un ritual social que nos estremece. Hay pocas experiencias que se le comparan, donde se genera catarsis y se construye una comunidad que siente al unísono y que dura las horas que el artista está arriba del escenario. Por eso ahora que no los tenemos los extrañamos tanto. Los conciertos, además, son fundamentales en la industria. Antes de la pandemia los conciertos no solo eran el puente directo entre los músicos y su público, sino que también eran la principal fuente de ingreso para los artistas.

Cuando empezamos la investigación nos encontramos con un panorama bastante desierto, en el que había muy poca bibliografía sobre industria de la música chilena, y mucho menos sobre conciertos, por eso decidimos sumergirnos en su historia, para conocer y narrar cómo fue el proceso que consolidó a la industria de los megaconciertos. La idea era conocer a las personas que fueron parte de ese camino, hay muchos que ya no están relacionados con este negocio, pero también hay muchos que siguen vinculados de distintas formas a la música en vivo, por eso las entrevistas fueron fundamentales para relatar esta historia desde el punto de vista de productores, músicos y músicas, sonidistas y  legisladores.

Nuestra intención desde un comienzo fue aportar con información que sirva de material para personas que quieran adentrarse y saber de este tema. También, para nosotras es muy importante entregar claves para comprender el negocio de los conciertos, que permitan a los fanáticos de la música mirar de manera crítica este mercado y decidir de manera informada a qué evento asistir.

Objetos de colección

-En el libro hay una sección muy bonita donde se pueden ver fotos de algunos de los tickets de los primeros conciertos que se hicieron en Chile. ¿Por qué era importante mostrarlos y cómo accedieron a ellos?

-(JC) Lo pensamos como un objeto de colección que recupera la experiencia visual de la música en vivo. Muchos de los fanáticos de los conciertos guardamos las entradas y las atesoramos como una forma de recordar todos esos eventos a los que asistimos. Para nosotras fue importante retratar esta historia con imágenes, por eso también incluimos una selección de fotos que grafica los distintos componentes que se cruzan en la música en vivo, como el público, la puesta en escena, el artista y la experiencia.

Accedimos a los tickets de varias formas, a través de amigos, familiares, y también de gente desconocida que quiso aportar a la investigación. Recuerdo que hicimos un post en Facebook preguntando por entradas y mucha gente respondió, fue muy lindo eso.

-La historia de los shows en Chile ha sido larga, imagino que se quedaron con bastante material. ¿Habría posibilidad de publicar un segundo tomo más adelante?

-Claudia Montecinos (CM): Claro, hablar de los megaconciertos en Chile es bien amplio, así que fue muy necesario acotar y definir muy bien los hitos que íbamos a contar y los temas que nos parecían más importantes para cumplir con el objetivo de entregarle un panorama general a los lectores respecto de esta industria.

Si bien quedan muchos temas abiertos, hay otras áreas de la industria que serían interesantes de explorar, así que por el momento no tenemos considerado publicar un segundo tomo. Esperamos que este libro pueda servir como base para futuros investigadores que quieran explorar este y otros temas relacionados.

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