30 años de Faith No More en la Quinta Vergara: La historia no contada de cómo la banda de Mike Patton llegó al Festival de Viña de 1991

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El 5 de febrero de 1991, el público del Festival de Viña y sus televidentes presenciaron un momento que marcaría la historia de la televisión chilena y del mismo evento musical: el debut de la banda Faith No More junto a su vocalista Mike Patton, quien dejaría una huella imborrable en una doble jornada, donde hubo besos y agarrones de culo a Antonio Vodanovic, escupos con agua al jurado y camionadas de irreverencia en un país que recién asomaba su nariz a la democracia. 

Comencé hace 10 años una investigación sobre el fenómeno que desata el músico estadounidense Mike Patton y su relación con Chile –aún inédita–, pero hoy, a 30 años exactos del día en que todo comenzó, comparto un extracto del primer capítulo, que relata paso a paso los sucesos para que una banda como Faith No More tocara en el escenario menos preparado para su performance.

War pigs

Los jóvenes que presenciaron el momento, hace muy poco salían de la represión de la dictadura, de los toques de queda, de la normalización de las armas en la calle. Por ende, grabaron a fuego la insolencia de Patton, que demostró que en Chile se podía faltar el respeto a las autoridades sin que nada pasara. El vocalista había concretado por las cámaras de TV el deseo adolescente de rebelarse contra lo establecido. El Festival de Viña sería el primer hito de su inquebrantable relación con nuestro país, convirtiéndose desde ese entonces en un ícono de la libertad de expresión.

En la época poco se sabía de la banda. Antes del show, la prensa sólo especulaba y escribía en torno a sus peinados, ropa o zapatos y sus dos noches de actuación no convencieron a los expertos: la prensa se encargó de destruirlos.

Por entonces, el periodista de espectáculos Ítalo Passalacqua describió a la banda en el diario La Segunda como “unos atronadores rockeros thrash, campeones para el escupo, los gritos y especialistas en desalojar la Quinta… Un final decadente”.

 

¿Quiénes eran los culpables de este bochorno? ¿A quién se le ocurrió semejante barbaridad? En las próximas líneas, recorreremos los nombres y sucesos que decantaron en la historia que el tiempo convirtió en un momento de culto.

The Real Thing

Originalmente, el grupo a cargo del segmento juvenil serían los británicos Level 42, quienes a pocos días de iniciarse el certamen, anuncian que cancelan su presentación.

 

Por eso no vienen al Festival: dos versiones circulaban el lunes en torno a la presentación del grupo Level 42 en el Festival de Viña del Mar. Una pertenecía al Alcalde Juan Luis Trejo, y decía que el baterista no podía viajar, mientras que otra, de algunos miembros de la Comisión Organizadora, decía que el grupo había pedido aumento en el número de pasajes, estadías y equipos, aumentando los costos.

“Baterista de Level 42 está Hospitalizado” (Extracto El Mercurio 30 de enero 1991)

 

La baja de la banda alertó a la organización, que actuó de manera inteligente para resolver su problema: aprovechar el paso de los artistas que se presentaban en el Festival Rock in Río en Brasil, para el cupo que había dejado vacante Level 42.

En ese momento, el periodista Iván Valenzuela estaba en Brasil para cubrir la segunda edición del festival Rock In Rio para El Mercurio, en donde trabajaba como crítico freelance. “Eran como 15 días en el Maracaná con una brutalidad de conciertos, y había una noche de rock que terminaba con Guns N’ Roses, los más taquilla de esa época”, comentaba.

“En medio del cartel de un día súper rockero estaba Faith No More, y me acuerdo que Mike Patton era impactante”, cuenta Valenzuela, quien además recuerda la primera vez que se entera de la existencia de la banda. “Fue con la  revista Spin de diciembre del 90. Con Alberto Fuguet hacíamos un programa en Radio Concierto que se llamaba IPC y Alberto leyó una entrevista a Patton donde decía hartas leseras, entre otras, que le gustaba más masturbarse que tirar con las minas que perseguían a la banda”.

Finalmente, el periodista logra ver la performance de Faith No More, por esos años, promocionando su tercer disco, “The Real Thing” (1989), el primero con el histriónico Patton en las voces. “Cuando lo vi en Río la verdad me volvió loco y escribí una crónica que supongo fue muy entusiasta, porque me llama Fernando Meza, que era organizador artístico del Festival y me dice «te llamo por encargo del alcalde Juan Luis Trejo (fallecido el 2005). «Necesitamos que nos ayudes a contratar un grupo de rock»”.

 

“Fui a hablar con un grupo que se llamaba Engenheiros do Hawaii, a los que había visto actuar y estaban dispuestos a ir gratis al Festival, eran totalmente desconocidos y era una oportunidad. Antes de llamar de vuelta a Meza por el dato de la banda, llamo a Alfredo Saint Jean (productor artístico del Festival) y me dice «hazte a un lado de inmediato porque esto va a resultar mal». Claro, era raro que como crítico de música participara en la contratación de un grupo en el Festival, porque era un show que después yo iba a comentar. Cuando todavía estaba en Brasil, me entero de que la Municipalidad de Viña ¡anuncia que contrató a Faith No More! Yo dije «¡No saben a quién contrataron!» Todo era una locura, pensé «esto va a ser una cagá gigantesca, si Patton se pone a hablar de la masturbación como habla, y hace las hueás que hace en el escenario… ¡va a quedar la cagá!», pero también pensaba «¡qué divertido!». Con Alberto nos felicitamos y decidimos que Patton iba a ser nuestro héroe del Festival”.

Iván Valenzuela

 

Pese a que el periodista se margina de la búsqueda de un número artístico para el Festival, su reseña del show en Rock In Rio, más notas posteriores, fueron un factor importante para la decisión del staff.

 

Tras una pausa de 40 minutos, vino la esperada actuación de Faith No More, el quinteto de San Francisco, California, considerado por muchos como el conjunto que podría ser la revelación de estos conciertos. La banda demostró que su música es inteligente. Con tendencia a mezclar el rock pesado, funk, y hasta el rap, el aporte de Faith No More parece que no está tan centrado en la novedad musical. Pero sí en sus textos, que son ácidos, críticos, agresivos, y en más de un sentido, poéticos (…) Mike Patton es un vocalista notable, con un desempeño escénico que lo hace aparecer como un atractivo personaje de dos caras, la del niño que no sabe muy bien qué hacer ni cómo moverse y la del tipo malo que grita garabatos y escupe antes de cantar. La destrucción de códigos de Faith No More llegó hasta el límite. Luego de una hora de haber tocado rock pesado, volvieron al escenario para hacer un blues y tocaron una romántica versión de ‘Easy’, el antiguo tema de los Commodors. Como para no entender nada.

Billy Idol entretuvo y Faith No More impresionó” (Extracto columna Iván Valenzuela, El Mercurio, 21 de enero de 1991)

 

El primer Festival en democracia

Alfredo Saint Jean fue director y productor artístico del Festival de Viña en 1991. Conversamos en su oficina un martes 19 de abril del 2011.

 

“Era el primer Festival en democracia, tenía el desafío de cómo hacer un Festival diferente a los 17 anteriores. Venían repitiendo artistas, era añejo para mi gusto. Pensé, «el cambio lo tengo que hacer trayendo artistas que no han venido». Esa era mi bandera de lucha, y actúan por primera vez Los Prisioneros, gana el Festival Javiera Parra, viene Juan Luis Guerra, Yuri… y en lo anglo, se cruza el nombre de Faith No More, que se habían presentado en Brasil días antes. Iván Valenzuela era un joven periodista muy crítico, ácido y especializado. Lo llamé para preguntarle si había visto a FNM y me dijera cómo eran, qué es lo que sucedía en el escenario”.

¿Mito o realidad?

Durante años, circuló entre fans de Faith No More y Mike Patton que el alcalde de Viña del Mar, Juan Luis Trejo, tenía un hijo y que había sido él quien le había pedido que trajera a la banda. Saint Jean revela la incógnita: “es verdad, no era la única vez que el alcalde lo hacía participar en las reuniones. En una oportunidad, asistió a una reunión, eso pasó el 91, donde efectivamente el joven venía con la idea de FNM”.

Tras meses de búsqueda, di con Juan Luis Trejo Piazza, hijo del alcalde. Conversamos un 11 de noviembre del 2011, me contó sobre su historia con Faith No More y su participación en reuniones decisivas.

“Tenía 17 años, junto a mi hermano David y otros amigos andábamos en skate y dentro de la música skater conocimos a FNM. Nos hicimos fanáticos, conseguíamos casetes, revistas en las que habían aparecido y andábamos en skate por las calles de Viña escuchándolos. Un día nuestro padre organizando el Festival, nos llamó a mí y a mi hermano y nos cuenta que era complicado traer a un grupo extranjero, ya que el presupuesto era bajo. Fuimos a una reunión con la comisión, se nos habló de bandas como Level 42, otras que no conocíamos, y en la lista estaba FNM, que estaba a precio más que razonable. Le dijimos que por lejos iba a romperla con esa banda, eran la revelación de Rock In Rio II. Mi papá era responsable, y no porque los hijos fuéramos fanáticos iba a traerlos, también se asesoró por Iván Valenzuela”.

Una decisión épica

En mayo del 2011 sostuve una conversación telefónica con Fernando Meza, organizador artístico del Festival de Viña 1991. “Era una forma de romper con la actitud conservadora, la actitud hipócrita o mojigata de la sociedad chilena que había vivido 17 años sin fiestas por la noche, sin ruido, sin rock, sin música estridente… Faith No More era un buen ejemplo para terminar con eso”, comenta Meza.

“Aunque tuviera el título de director del Festival, el que contrataba a todos era el alcalde. Existía una comisión, la formaban miembros de la Municipalidad y con este equipo nos reuníamos una vez a la semana. Se concluyó  que tuvieron una buena actuación en Brasil y yo encontraba que eran “la” apuesta diferente, y esa era la misión que tenía con el Festival. Por supuesto que había un riesgo, que a la gente no le gustara, que es lo que sucedió, pero yo tenía otro argumento: El Festival tiene que tener esta “variedad”, es decir, grupos anglo, románticos, humor. Todos esos elementos son los que le dan vida al Festival. Yo soy contrario a traer artistas que ya han venido cuatro veces cada uno y son todos seguros. Eso es lo que más se hace, pero para mi criterio no es memorable”.

Alfredo Saint Jean

¿Cuánto ganó Faith No More por tocar en el Festival? Alfredo Saint Jean explica ese punto: “Era poca plata. Y no porque fuera FNM, sino porque la cantidad de dinero que se ocupó en ese Festival, es lo que hoy se le paga a un solo artista. En ese Festival estábamos recién en democracia y los artistas se peleaban por venir, por ejemplo, Juan Luis Guerra vino gratis, sólo se le cancelaron US5.000 para pagarle al promotor que lo trajo. Chile venía de 17 años de dictadura, y se hace un festival de música en el que todos querían estar. Al principio, los 90 se caracterizaron por ser una época donde Chile realmente fue lo que muchos esperábamos que fuera”.

Surprise! you’re dead!

Mike Patton siguió viniendo a Chile y sus seguidores hemos disfrutado de casi todos sus proyectos en vivo. En algún momento se fantaseó con la idea de repetir la hazaña de verlo en el Festival con su proyecto Mondo Cane, que junto a una orquesta sinfónica recrea clásicos italianos de los años 60. Pero el hito de la irreverencia sería replicado 19 años después, actuando también en un escenario “poco apropiado” para la banda.

En diciembre del 2010  fuimos testigos de otra insolencia: “Gracias a ti, Don Corleone”, le dijo a Don Francisco, en el Estadio Nacional, en vivo para toda Latinoamérica, durante el show de cierre de la Teletón.

Patton la había hecho otra vez, con una sonrisa en la cara. Como ese niño de dos caras que describe Valenzuela en su primera crónica, donde vislumbra muy bien lo que se viene “ese niño que no sabe muy bien qué hacer ni cómo moverse y la del tipo malo que grita garabatos y escupe antes de cantar”. Así lo anticipaba Iván y ya lo sabemos nosotros: Mike Patton es una figura fascinante, única y disruptiva, que llegó a nuestro país hace 30 años y de seguro seguirá marcando hitos en Chile, cómo él mismo lo dice también: “un país muy especial”.

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